Ayer me puse como una cerda. Pero COMO UNACERDA.
Me tomé a la hora de comer unos trocitos de calamares estofados que habia hecho yo misma, con cebolla, ajo, vino blanco, perejil y tomate, y lo acompañé como Gran Cerda que soy con casi media barra de pan y un trozo de pan de molde integral con paté de salmón, de atún, queso filadelfia y salchichón.
A la hora de la cena me tomé con mi bichillo un cuenco pequeñito de arroz salvaje con ajo y cebolla, un bl mediano entre las dos de barritas de krissia con queso filadelfia y sal y pimienta, y de postre una cuajada.
Ah, y se me olvidaba incluir una taza de leche hasta arriba de all-bran rellenos de chocolate y muchisimas galletas príncipe (mira tu que nombre tan irónico) como postre a la hora de la comida. Qué mágico.
Sin embargo, eso no es lo sorprendente (¿cómo voy a sorprenderme a estas alturas? Sé que soy una jodida cerda). Lo sorprendente ha sido mi peso esta mañana.
NO HE ENGORDADO NI UN GRAMO.
Estoy igual que antes, en 62.5.
¿Será el karma...? ¿Alguien habrá sacrificado algo en algún altar dedicado a un dios de moral distrída? No lo creo. ¿Dónde coño han ido esas calorías que ingerí ayer?
Una vez mi padre me dijo que después de un atracón, si no notas las consecuencias de inmediato, es que tu cuerpo aún no ha metabolizado todo y se verá un aumento de peso más adelante.
Zeus no lo quiera. Y si es así, ESTARÉ PREPARADA.
Hoy, de nuevo dieta. De momento, me he tomado una naranja y un té. Si tengo más hambre durante la mañana, me tomaré salvia o manzanilla o alguna otra infusión. Hoy para comer me haré una ensalada, verdura cocida y un huevo duro sin llema (para mi niña, a ver si consigo que mi perrita de cuatro kilos se convierta en un doberman xD). Y si me da hambre por la tarde o noche, una manzana y más infusiones. Todo ello regado de coca-cola light y cigarrillos.
No puedo decir que esté contenta por no haber engordado, porque no entiendo qué ha pasado y lo hice fatal ayer.
Pero sí puedo decir que por lo menos no estoy asustada de mi peso.



